El deporte vuelve a convertirse en un foco del discurso de odio en redes sociales

El último boletín de OBERAXE alerta de un aumento de mensajes xenófobos durante el Mundial de Fútbol y recuerda que el odio digital tiene consecuencias fuera de la pantalla.

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Las redes sociales se han consolidado como uno de los principales espacios de conversación pública. En ellas se comparte información, se generan debates y millones de personas comentan en tiempo real acontecimientos de actualidad. Sin embargo, también se han convertido en un escenario donde el racismo y la xenofobia encuentran un altavoz cada vez más visible.

El último Boletín de Monitorización del Discurso de Odio elaborado por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), correspondiente al mes de junio, ha identificado 40.861 mensajes de odio en plataformas digitales. El informe señala que el 89 % de los contenidos reportados empleaba un lenguaje agresivo explícito, con insultos, deshumanización y expresiones dirigidas a atacar a personas por su origen, nacionalidad o pertenencia étnica.

Uno de los datos más preocupantes del boletín es el papel que ha desempeñado el deporte. El 16 % de todos los mensajes monitorizados estuvo relacionado con acontecimientos deportivos, convirtiéndose en el segundo principal desencadenante del discurso de odio durante el mes. El Mundial de Fútbol coincidió con un notable incremento de publicaciones xenófobas, muchas de ellas dirigidas contra jugadores y personas racializadas.

No es una realidad nueva. Grandes competiciones deportivas llevan años evidenciando cómo determinados sectores aprovechan la enorme visibilidad de estos eventos para difundir mensajes discriminatorios. Cuando un jugador es insultado por el color de su piel, por su lugar de nacimiento o por sus rasgos físicos, el problema deja de ser deportivo y pasa a ser social.

El informe también analiza la respuesta de las plataformas digitales. Durante junio, el 61 % de los contenidos denunciados fue retirado, una cifra que muestra una mayor capacidad de reacción respecto a meses anteriores, pero que también deja un dato inquietante: casi cuatro de cada diez mensajes de odio permanecieron publicados pese a haber sido detectados.

La permanencia de este tipo de contenidos no es una cuestión menor. El discurso de odio no solo afecta a quienes lo reciben directamente; también contribuye a normalizar prejuicios, legitimar estereotipos y generar un clima de hostilidad que termina trasladándose a la vida cotidiana. Diversos estudios internacionales llevan años advirtiendo de que la exposición continuada a mensajes discriminatorios favorece la polarización social y aumenta la aceptación de conductas intolerantes.

En Candombe defendemos que el deporte debe ser un espacio de convivencia, respeto e igualdad. Su capacidad para unir a personas de diferentes culturas, idiomas y procedencias es precisamente uno de sus mayores valores. Permitir que el racismo y la xenofobia ocupen ese espacio supone renunciar a una parte esencial de lo que representa.

Combatir el discurso de odio no depende únicamente de las plataformas o de las instituciones. También requiere una ciudadanía capaz de identificar estos mensajes, rechazarlos y no contribuir a su difusión. Denunciar un contenido discriminatorio, cuestionar un comentario racista o apoyar a quienes lo sufren son gestos que ayudan a construir espacios más seguros, tanto dentro como fuera de Internet.

Porque detrás de cada estadística hay personas. Y detrás de cada mensaje de odio, una realidad que no podemos permitir que se convierta en costumbre.

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