Estuvimos en la calle: Candombe con la lucha por la vivienda en València.
El 6 de junio no fuimos espectadoras. Fuimos parte, voz y cuerpo en una manifestación que defendía algo básico: poder vivir en nuestra ciudad sin ser expulsadas de ella.
El pasado 6 de junio salimos a la calle en València junto a cientos de personas para participar en la manifestación contra el negocio de la vivienda. No fuimos como observadores ni como cobertura externa: fuimos como Candombe, como parte de una comunidad que también vive, siente y sufre las consecuencias de un modelo de ciudad que cada vez expulsa más a quienes la habitan.
La vivienda se ha convertido en uno de los grandes temas de nuestro tiempo, pero no en abstracto. Se traduce en alquileres imposibles, en barrios que cambian de manos, en jóvenes que no pueden emanciparse, en familias que viven con incertidumbre constante. Y también en una sensación cada vez más extendida: la de que la ciudad deja de ser un lugar de vida para convertirse en un producto.
Por eso estuvimos allí.
No solo caminando, sino acompañando. No solo escuchando, sino formando parte. Porque cuando una causa atraviesa de forma tan directa la vida cotidiana, quedarse al margen también es una forma de posicionarse.
Durante la manifestación, lo que más se percibía no era solo la indignación, sino algo más profundo: la necesidad de ser escuchadas. De poner nombre a lo que muchas veces se vive en silencio. De recordar que la vivienda no debería ser un privilegio ni una inversión especulativa, sino un derecho.
Como Asociación Intercultural Candombe, entendemos nuestro trabajo desde la cultura, el encuentro y lo comunitario. Y precisamente por eso creemos que estos espacios no son ajenos a lo que hacemos. La cultura también ocurre en la calle, en la conversación colectiva, en la forma en que una ciudad decide a quién incluye y a quién deja fuera.
Volvimos con la sensación de haber estado donde había que estar. No porque eso solucione nada por sí solo, sino porque construir comunidad también significa sostener las luchas que la atraviesan.
El 6 de junio fue una jornada más dentro de un proceso largo. Pero también fue un recordatorio: cuando la ciudad se organiza, cuando la gente se junta, cuando las voces se suman, algo se mueve.
Y nosotros queremos seguir estando ahí.
Asociación Intercultural Candombe.



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